martes, 4 de mayo de 2010

mapeo cerebral más global de las habilidades cognitivas humanas




Crean el mapa cerebral más completo de la inteligencia humana
Establece la relación entre diversas áreas y habilidades cognitivas


Neurocientíficos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) han conseguido realizar el mapeo cerebral más global de las habilidades cognitivas humanas. Con las tecnologías más avanzadas, se realizaron escáneres cerebrales a 241 personas con algún déficit cognitivo. Todas estas imágenes fueron después relacionadas con las puntuaciones de dichas personas en el test de inteligencia WAIS. Así, pudieron relacionarse diversas partes del cerebro con las puntuaciones obtenidas en diferentes indicadores de inteligencia, como la capacidad lingüística o la memoria de trabajo. Este mapeo resultará útil para localizar áreas del cerebro lesionadas o para predecir el cociente de inteligencia de una persona sin necesidad de realizarle un test de inteligencia. Por Yaiza Martínez.


Un equipo de neurocientíficos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) ha realizado el mapeo cerebral más global de las habilidades cognitivas humanas realizado hasta la fecha.


Sus resultados han proporcionado una nueva comprensión sobre cómo diversos factores de nuestra inteligencia, mensurables con la puntuación de un “cociente de inteligencia” (IQ), dependen de regiones particulares del cerebro.


El neurocientífico Ralph Adolphs, profesor de psicología y neurociencias en el Caltech, y sus colaboradores reunieron mapas del cerebro realizados con dos tecnologías altamente avanzadas: las imágenes por resonancia magnética (MRI) (técnica que utiliza el fenómeno de la resonancia magnética para obtener información sobre la estructura y composición del cerebro); y la tomografía computerizada (CT) (que genera una imagen tridimensional del cerebro).


Todas estas imágenes fueron tomadas de un total de 241 pacientes neurológicos del registro de lesionados cerebrales de la Universidad de Iowa.


Relacionando el IQ con el cerebro


Estos pacientes presentaban algún grado de discapacidad cognitiva debido a infartos, resección de tumores o traumas en el cerebro.


Todos ellos fueron sometidos a un test de inteligencia denominado Wechsler Adult Intelligence Scale (WAIS), que es el test de inteligencia más usado en el mundo y que analiza la inteligencia global de los individuos, desde distintos aspectos.


El test WAIS refleja, en concreto, cuatro indicadores de inteligencia: el índice de comprensión (habilidad para entender y producir discursos y usar el lenguaje); el índice de organización perceptiva (procesamiento visual y espacial); el índice de memoria de trabajo (habilidad para guardar temporalmente información en la mente); y el índice de velocidad de procesamiento.


Después de transferir las imágenes cerebrales obtenidas a un marco de referencia común, desarrollado por la neurocientífico de la Universidad de Southern California, Hanna Damasio, y utilizando una técnica denominada voxel-based symptom-lesion mapping (mapeo de síntoma de lesión basado en voxel), donde cada voxel es una medida tridimensional de un volumen de un milímetro cúbico, Adolphs y sus colaboradores pudieron relacionar la localización de las lesiones cerebrales de los pacientes con las puntuaciones obtenidas por éstos en el test WAIS.


Mapeo de las habilidades cognitivas


Según declaró Adolphs en el comunicado del Caltech, con esta combinación de datos “la primera pregunta a la que hemos respondido es si había algunas partes del cerebro claves para la puntuación en los indicadores del test o si estas partes se encontraban distribuidas de una forma que no podían ser mapeada”.


Los resultados demostraron que sí podía mapearse la inteligencia: a excepción de la velocidad de procesamiento, que parece repartirse por todo el cerebro, el mapeo de las lesiones de los pacientes demostró que los otros tres indicadores de nuestra inteligencia dependen de áreas específicas del cerebro.


Así, las lesiones en la corteza frontal izquierda se asociaron con bajas puntuaciones en el índice de comprensión verbal; las lesiones en la corteza frontal izquierda y parietal (localizada detrás del lóbulo frontal) fueron asociadas con bajas puntuaciones en el índice de memoria de trabajo; y las lesiones en la corteza parietal derecha se relacionaron con las bajas puntuaciones en el índice de organización perceptiva.


El estudio reveló, por otro lado, que se suceden una gran cantidad de superposiciones en las regiones del cerebro responsables de la comprensión verbal y de la memoria de trabajo. Estas dos habilidades cognitivas, que aparecen como separadas en las mediciones del WAIS, podrían por tanto un solo tipo de inteligencia, puesto que tienen un lugar de origen similar en el cerebro.


Apoyo al diagnóstico


Según los científicos, los detalles sobre la estructura cerebral de la inteligencia suministrados por el estudio podrían resultar útiles en futuras revisiones del test WAIS, dado que diversas pruebas de éste están agrupadas en base a similitudes neuroanatómicas.


Además, el mapeo cerebral producido por el estudio podría ser utilizado como una herramienta de diagnóstico. Los especialistas podrían combinar el mapeo cerebral con los resultados de sus pacientes en el test de inteligencia WAIS para localizar áreas del cerebro lesionadas.


“Aunque insuficiente para servir como diagnóstico, el mapeo podría suministrar información que ayude a los médicos a establecer qué partes del cerebro son disfuncionales”, afirmó Adolphs. A la inversa, usar el mapeo cerebral para predecir el IQ de pacientes también sería posible, aseguran los científicos.


Estos descubrimientos proporcionan los mapas cerebrales de los factores de inteligencia y establecen recomendaciones específicas para la interpretación y la aplicación del WAIS al estudio de la inteligencia de personas sanas o con alguna deficiencia cognitiva, explican los investigadores en un artículo aparecido en Neuron.



domingo, 4 de abril de 2010

Sueño expresión de nuestro subconsciente




Soñamos con los recuerdos que viajan de una región a otra del cerebro antes de quedar almacenados
Los sueños son en parte una actividad de la memoria


Los sueños se producen como resultado de un complicado proceso que implica a los recuerdos y al hipocampo, una región del cerebro asociada a la memoria, según ha podido determinar una investigación de científicos canadienses. Esta investigación ha podido establecer asimismo que los recuerdos con los que soñamos pueden tener una antigüedad de hasta una semana, lo que ha desvelado el funcionamiento hasta ahora oculto de la memoria: nuestros recuerdos pasan de una región del cerebro a otra antes de ser almacenados y soñamos con ellos durante ese intervalo. Por Marta Morales de Tendencias Científicas.


Nuestra vida cotidiana es el semillero de nuestros sueños. Las experiencias que tenemos a lo largo del día suelen ser el origen de las imágenes oníricas que generamos mientras dormimos. Pero, ¿cuáles son los mecanismos que nos permiten construir dichas imágenes? Y, ¿tienen alguna relación las imágenes con la formación de nuestra memoria?


Ambos son misterios muy difíciles de resolver, ya que los sueños son un campo de estudio muy complicado. No pueden analizarse directamente, sino siempre a través del soñador: a cada minuto que pasa, olvida más y más detalles de lo que ha soñado. Sin embargo, especialistas como el doctor Tore Nielsen, del Dream and Nightmare Laboratory, de Montreal, intentan desvelarlos.


Durante años, se ha discutido mucho sobre este tema. Los recuerdos de gente, lugares, actividades que hacemos o de las emociones que sentimos, se reflejan en nuestros sueños, pero suele ser de manera tan fragmentaria que no podemos predecir cómo aparecerán.


La investigación realizada por Nielsen revela que la producción de los sueños está asociada a los recuerdos y a la región del hipocampo, localizado debajo de la corteza cerebral y que desempeña un importante papel en la memoria.


El mecanismo de la memoria en los sueños


Una de las características de los sueños es que rara vez, excepto en casos de problemas postraumáticos, reflejan una experiencia completa. Una idea, un objeto, una textura que hemos percibido durante el día, es lo que en realidad aparece mayormente en nuestros sueños.


Además, los bautizados por Freud como “residuos diurnos”, esto es, los recuerdos que se nos quedan prendidos en la memoria durante el día, pueden aparecer 5 ó 7 días más tarde en nuestros sueños, según ha descubierto Nielsen, quien ha denominado estos recuerdos tardíos como “el efecto del intervalo de los sueños”.


Freud pensaba que estos residuos aparecían en los sueños la misma noche o la siguiente a haberlos vivido, pero las investigaciones realizadas por Tore Nielsen y su equipo han demostrado que los recuerdos cotidianos pueden perdurar activos más tiempo, tal como explican en un artículo publicado recientemente en la revista Nature.


Ellos piensan que este efecto del intervalo de los sueños refleja el funcionamiento hasta ahora oculto de la memoria: la reaparición de los recuerdos en nuestros sueños ocurre durante el proceso de almacenaje, cuando los recuerdos se trasladan de una región cerebral a otra antes de ser archivados permanentemente.


La memoria funciona por asociación de ideas, generalmente. Cuanto más esté relacionado un elemento con otros, más fácil será de recordar para nosotros. Las relaciones entre elementos que generan los sueños parecen absurdas desde el punto de vista de la vigilia. Pero la creatividad onírica las crea continuamente, y parece que de algún modo sean significativas.Consideración del papel del hipocampo


El estudio de los sueños comienza por tanto a aparecer como uno de los métodos más prometedores en el conocimiento de los mecanismos de la memoria: las relaciones entre elementos durante el sueño puede dar muchas claves.


Debido a la dificultad en la observación de los sueños, los investigadores suelen utilizar métodos de estimulación antes del sueño, con películas o entornos virtuales; o la estimulación sensorial (con olores o colores), con el fin de “medir” de alguna manera el reflejo de dichas estimulaciones en los sueños: se ha podido comprobar que los sueños responden y se relacionan con ellas.


Parece entonces que entre los teóricos emerge cada vez más la convicción de que los cambios o las alteraciones en el hipocampo de nuestro cerebro contribuyen a formar el contenido de los sueños. Imágenes tomadas de la actividad cerebral durante el sueño apoyan esta especulación: la actividad del hipocampo aumenta durante la llamada fase REM (de movimiento ocular rápido) del sueño.


En esta fase del sueño se suceden los sueños más intensos. Existen muchas evidencias, derivadas del estudio de estas imágenes, que señalan el aumento de la actividad del hipocampo durante la fase REM del sueño. Sin embargo, esta actividad no se ha relacionado aún específicamente con la organización de la memoria mientras dormimos.


Diversas teorías


Existen varias teorías acerca de por qué dormimos. Algunos científicos afirman que los sueños responden al azar, y que no tienen una significación. Son debidos a la estructura del cerebro. Para Nielsen y su equipo, sin embargo, dicha estructura es importante, pero eso no implica que los sueños carezcan de sentido.


Según ellos, no son un producto inútil, únicamente derivado de nuestra actividad cerebral, sino que tienen que ver con la expresión de nuestro subconsciente. Esto se difiere del hecho de que los sueños parecen tener lugar en lugares espacialmente coherentes, en entornos en los que los soñadores interactúan perceptivamente, por ejemplo, orientándose, o buscando y asimilando información, tal y como hacemos despiertos. No parecen aleatorios. Asimismo, el individuo suele hallar información significativa y tener una sensación de reconocimiento dentro del entorno onírico.


La investigación en la fase del sueño de nuestra conciencia pudiera dar respuesta, no sólo a las razones sobre su origen, sino también a la forma en que los recuerdos autobiográficos se consolidan a lo largo del tiempo en nuestras mentes.


lunes, 15 de marzo de 2010

Campo magnético de la Tierra influye en los sueños




Darren Lipnicki, un psicólogo alemán, encontró una correlación entre los sueños mas extravagantes y los extremos locales en la actividad geomagnética

Andrés Eloy Martínez Rojas
El Universal

Jueves 02 de abril de 2009
15:30

¿Buscando una explicación para las pesadillas recurrentes, como salir de casa sin su pantalón o perder los dientes? Una nueva investigación sugiere que se puede culpar al campo magnético terrestre, en lugar de una infancia reprimida, de acuerdo a la revista New Scientist.

Darren Lipnicki, un psicólogo que anteriormente trabajaba en el Centro de Medicina Espacial en Berlín, Alemania, encontró una correlación entre los sueños mas extravagantes y los extremos locales en la actividad geomagnética, analizando registros durante 8 años.

Otros estudios han vinculado la baja en la actividad geomagnética con aumentos en la producción de melatonina, una potente hormona que ayuda a configurar el reloj circadiano del organismo. Así, sobre la base de pruebas anecdóticas de que los suplementos de melatonina utilizados como una ayuda para dormir pueden causar desfases en los sueños, Lipnicki se pregunta si los campos magnéticos locales podrían inducir los mismos efectos.

Barómetro extravagante

Entre 1990 y 1997, mantuvo un minucioso registro de las noches con sueños, acumulando un total de 2387 cuentas por escrito durante sus años de adolescencia. "Siempre quise hacer ciencia con ellos", afirmo.

Para el estudio, se diseñó una puntuación de cinco valores para calificar el sistema de estos sueños extraños. En el extremo inferior, los sueños son totalmente representativos de la realidad; "Estoy sentado en una mesa haciendo la tarea de matemáticas o de física", por ejemplo.
Sueños en el numero tres que podrían ocurrir, pero parecen poco probables. Por ejemplo: "Un amigo está en el patio de mi casa, sobre la construcción de una plataforma de madera de 7 pies de alto".

Los sueños más extraños que había registrado Lipnicki tenían poca o ninguna conexión con la realidad: "Yo era un extranjero varado en la costa con un mono que habla Inglés y una mujer que de repente se hizo pequeña, casi del tamaño de una muñeca. Entonces yo aparecía en casa".

Resultados de ensueño

Lipnicki observo la actividad geomagnética diaria en Perth, Australia, donde el vivía entonces. La escala llamada índice k, cuantifica la actividad geomagnética local, y se incluyeron sólo los días que anotó en los extremos de este índice. Este registro señalo 66 días de baja actividad geomagnética y 70 días de alta actividad.

Al analizar estas cifras, Lipnicki descubrió una correlación estadística entre los sueños extravagantes y la actividad geomagnética, con sueños raros que ocurren en días con una menor actividad geomagnética.

Por supuesto, esta correlación no prueba que la actividad magnética de la Tierra determina si soñamos con un mundano día en el parque o algo más parecido a un viaje de LSD. Sin embargo, un mayor y mejor estudio controlado puede valer la pena de realizar afirma Lipnicki. "En esta etapa, es sólo cuestión de llevar esta día mas allá", concluye.

jigh

viernes, 12 de febrero de 2010

Inteligencia Emocional en la Educación




LA EMOCIÓN CREA RECUERDOS RESISTENTES

‘Un recuerdo asociado a una información cargada emocionalmente permanece grabado en el cerebro’.

Esta es la gráfica descripción que hizo el escritor Jill Neimar en un excelente artículo publicado en la revista PSYCHOLOGY TODAY, titulado: ‘Es mágica. Es maleable. Es... la Memoria’.

Los científicos están ahora empezando a comprender cómo funciona la memoria emocional se pueden desencadenar ante acontecimientos positivos y negativos. En cualquier tipo de experiencia emocional el cerebro se aprovecha de la reacción de lucha-o-huida, que inunda las células de dos potentes hormonas del estrés, la adrenalina y la noradrenalina.

El Dr. James McGaugh, de la Universidad de California (Irvine), dice: ‘Creemos que el cerebro se aprovecha de los neurotransmisores liberados durante la respuesta al estrés y de las emociones fuertes para regular la intens9idad con que se almacenan los recuerdos’.

Las hormonas del estrés estimulan reacciones físicas obvias -el corazón bombea más rápido, los músculos se tensan-. Pero también fijan imágenes muy vívidas en las células del cerebro. Con fundamento de causa : ¡le interesa saber cómo reaccionar -al instante- la próxima vez que se le acerque un maníaco blandiendo un hacha!

Un notable estudio, llevado a cabo por McGaugh y su discípulo Larry Cahill, indicó claramente cómo las emociones, hasta las más habituales y cotidianas, se asocian a mejor memoria -y a mayor capacidad de aprendizaje.

Se suministró a dos grupos de estudiantes universitarios un fármaco que bloqueaba los receptores de la adrenalina y de la noradrenalina. A continuación, se le proyectaron 12 diapositivas en que se representaban escenas como las de un niño cruzando la calle con su madre o visitando a un hombre en el hospital. A un grupo se le explicó una historia de lo más normal relacionada con las imágenes: el niño y la madre van a ver a su padre, que es cirujano. Mientras el segundo grupo escuchaba una historia inquietante y dramática: al niño le atropella un coche y el cirujano intenta coserle el pie que le ha seccionado.

Dos meses más tarde se pasó un test sorpresa a los participantes en el estudio. Los que habían escuchado la historia cotidiana demostraron poseer una escasa capacidad para recordar el contenido de las 12 diapositivas; el grupo que había escuchado el relato dramático recordó las diapositivas ‘significativamente mejor’.

En otra prueba, los psicólogos pedían a la gente que escuchara listas de palabras, entre las que se incluían palabras con carga emocional, tales como PECHO, CADÁVER y VIOLADOR. Los participantes recordaron mejor las palabras ‘emocionales’ que las neutras. Y lo que quizá tenga más interés es que también recordaron mejor qué voz había dicho las palabras -un claro indicio de que habían prestado mayor atención a los hechos asociados.

Desde el punto de vista del educador, Robert Sylwester, profesor de educación de la Universidad de Oregón, argumenta convincentemente a favor de la necesidad de prestar mayor atención al valor de las emociones en la enseñanza.

Afirma: ‘Sabemos que la emoción es muy importante en el proceso de aprendizaje porque potencia la atención que, a su vez, potencia el aprendizaje y la memoria. Sin embargo, nunca hemos acabado de entender la emoción, y por ello no sabemos cómo regularla en la escuela -aparte de definir demasiado o demasiado poco de ella como mal comportamiento y de relegar su mayor parte a la plástica, las manualidades, el recreo y las actividades extraescolares.

‘Medimos si nuestros alumnos saben deletrear correctamente, no su bienestar emocional. Y cuando el tiempo se nos echa encima, recortamos las ‘asignaturas difíciles de evaluar’, como la plástica, que tienden más a lo emocional. Al separar la emoción de la lógica y la razón en clase, hemos simplificado el sistema escolar y el proceso de evaluación, pero también hemos separado dos caras de una misma moneda, y hemos perdido algo muy importante en el proceso.

‘Es imposible separar la emoción de las actividades de la vida. NO se le ocurra intentarlo’.


He aquí por qué es VITAL que la emoción participe en el aprendizaje y en la educación.

En primer lugar, hay más conexiones neurales que van DESDE el sistema límbico HASTA la corteza cerebral que viceversa. Por lo tanto, la emoción suele tener mayor influencia sobre nuestro comportamiento que la lógica. En segundo lugar, hemos visto que el sistema límbico/emocional actúa a modo de interruptor, enviando la información procedente de los sentidos a la corteza pensante.


De todos modos, hay una ruta rápida que envía la información cargada emocionalmente que podría ser amenazante -no ‘hacia arriba’ para su análisis ulterior sino directamente hacia abajo, es decir, a las partes más primitivas del cerebro, para desencadenar una reacción ‘visceral’.

Esto explica por qué situaciones que previamente han causado dolor o miedo pueden desencadenar reacciones irracionalmente violentas e instintivas. Es mejor reaccionar instantáneamente al más mínimo atisbo de algo que se parece a una serpiente, incluso si, después de un examen más detenido, resulta ser un palo inofensivo. Pero puede ocurrir el mismo proceso cuando, por ejemplo, ‘aprendemos’ a tener los problemas de matemáticas.

Por eso es tan importante que aprendamos a controlar nuestro estado mental. Y por eso, enseñar a los escolares a identificar, reconocer, y controlar sus emociones debería incluirse en CUALQUIER programa escolar. Sin embargo, es algo que suele brillar por su ausencia.

Hay un aspecto más importante por el que se debería permitir la participación de la emoción en el aprendizaje. Nuestros cerebros están preparados para reconocer y reaccionar rápidamente ante peligros repentinos. Pero no lo están para reconocer el peligro presentado de forma gradual. El cerebro no tiene un sentido de la urgencia creciente y, por lo tanto, en tales casos no se desencadenan reacciones fuertes. Por este motivo, nos cuesta motivarnos para afrontar la amenaza progresiva de la escasez de recursos, la contaminación, el deterioro urbano o la superpoblación -e, incluso la desaparición de puestos de trabajo a gran escala-. Son cambios demasiado graduales para que los registremos como amenazas a nuestra vida.

Debemos encontrar alguna forma de convertir estos problemas en algo urgente, si queremos que la gente esté lo suficientemente motivada para implicarse en acciones colectivas. Y, sobre todo, necesitamos hacer que estos problemas sean algo ‘vital’ para nuestros escolares, porque será su generación la que tendrá que encontrar las soluciones o vivir con todas las consecuencias.

Elba L. Menecier

miércoles, 20 de mayo de 2009

Subconsciente, mecanismo de defensa del cerebro


Sanar la mente y el cuerpo
Para tratar exitosamente cualquier enfermedad, los dos aspectos del cuerpo tienen que estar en armonía
March 5, 2009 - 5:09 PMDra. Adriana Jáuregui 

 La interconexión entre la mente y el cuerpo son bien conocidos por muchos de nosotros pero pocos realmente nos detenemos a pensar y tomar conciencia de este hecho, "mente sana en cuerpo sano", pero claro que a la inversa es también correcto. Un ejemplo común es de un paciente con una enfermedad mental como la depresión el cual experimenta más molestias como cansancio crónico, dolores de cabeza, de espalda, etc., o una persona con una enfermedad física crónica como diabetes el cual sufre más frecuentemente de depresión.

 Mi profesión de médico familiar me ha enseñado que para poder tratar exitosamente cualquier enfermedad, los dos aspectos del cuerpo tienen que estar en armonía perfecta.  Tal balance es difícil sin la cooperación y aceptación de mis pacientes.

 Más de la mitad de mi consulta diaria incluye enfermedades causadas por el "estrés" o depresión. Los síntomas físicos más comunes causados por estos padecimientos mentales son insomnio, fatiga diaria, palpitaciones, sensación de falta de aire, dolor de nuca, cuello,  espalda, abdomen y muchos más.  Esto nos  lleva muchas veces a realizar extensas pruebas médicas, de laboratorio, radiografías y hasta procedimientos o cirugías  innecesarias, para concluir al final que no existe ninguna enfermedad física si no mental. No quiero decir con esto que el paciente finge la  enfermedad o las molestias. Es la parte subconsciente del cerebro que se encarga de producir los síntomas, como mecanismo de defensa para no sobrecargar al cerebro conciente con tantos problemas o estrés, en pocas palabras es como una "válvula de escape".

     La mayoría de mis pacientes niegan tener problemas o estrés, pero el simple hecho de vivir en este siglo lleno de exigencias materiales es suficiente para causar estrés sin que nos percatemos de ello.

     Los mejores causantes de estrés en nuestra vida diaria son el reloj y el tráfico. Desde que nos levanta el ruidoso despertador por las mañanas, el ajetreo diario de preparar a los niños para que lleguen a tiempo a la escuela, el llegar a  la cita de su doctor (que espero así sea), sin mencionar las casi batallas campales que tiene  enfrentar con conductores agresivos que le ganan la luz verde, lo rebasan por la derecha y lo peor que le ganen el estacionamiento mas cerca de la entrada del mercado, ¡caramba!  Ya a estas alturas sus niveles de adrenalina y presión son altos y su azúcar aun más si usted es diabético.

 Si encima de todo esto le sumamos el estrés que usted puede reconocer fácilmente como las deudas, pago de la casa o renta, enfermedades, relaciones amorosa fallidas, pérdida de un ser querido, y las diferencias de metas e ideales que le separan de su hijos adolescentes.

     Si usted dedica tiempo diario a su cuerpo y mente, un mínimo de 15 minutos, se sentirá mejor. No tiene que invertir un centavo o pagar membresías costosas de un gimnasio, solo trote o camine, respire profundo, medite, coma sano, rodee su vida de cosas y personas positivas, y no olvide sobretodo sonreír.

 Si usted se dice diariamente en voz alta "me siento bien y feliz" por al menos 21 días consecutivos, logrará convencer a su subconsciente que así es, y verá que se sentirá mucho mejor.

 La Dra. Jáuregui es bilingüe y bicultural, con un posgrado en Práctica Familiar de Cook County Hospital en Chicago, Illinois y tiene licencia para practicar en México. Actualmente sirve como director médico interiono para Medical Services.

http://www.bajoelsol.com/articles/cuerpo-6352-mente-sanar.html


viernes, 30 de mayo de 2008

Epigenética






La epigenética (del griego epi, en o sobre) se refiere a los cambios reversibles de ADN que hace que unos genes se expresen o no dependiendo de condiciones exteriores (polifenismo). El término fue acuñado por C. H. Waddington.


En el interior de los cromosomas se encuentran 3 capas:


LOS GENES CODIFICADORES DE PROTEÍNAS: que son los que conocemos como los únicos depósitos de la herencia.
LOS GENES NO CODIFICADORES: cumple una función destacada, pues al par que las histonas, las señales químicas unidas al ADN forman la cromatina. Estos genes resultan importantes para la herencia y el desarrollo de las enfermedades y dan lugar a ARN activos; mismos que alteran el comportamiento de los genes codificadores.
CAPA EPIGENÉTICA DE LA INFORMACIÓN: Resulta crucial para el desarrollo, el crecimiento, el envejecimiento y el cáncer. No altera la secuencia de ADN, aunque ciertamente puede afectar la salud. Son las "epimutaciones" las que dan origen a enfermedades como la esquizofrenia y las variaciones epigenéticas. explican las discordancias entre gemelos idénticos, que comparten las secuencias de ADN idénticas.


Las variaciones epigenéticas controlan la actividad de los genes; si es alta la concentración de "X" sustancia, la actividad será alta. El código epigenético está constituido por un sistema de moléculas unidas al ADN o a las histonas, un código de las histonas es el que gobierna la expresión de los genes pues sus colas proteícas (las de las histonas) catalizan una gran variedad de adiciones químicas, como los acetilos que amplifican genes vecinos.


A menudo se atribuye a Conrad Waddington (1905-1975) la acuñación del término “epigenética” en el año 1942 como “la rama de la biología que estudia las interacciones causales entre los genes y sus productos que dan lugar al fenotipo”. Las primeras apariciones de la epigenética en la literatura datan de mediados del siglo XIX, aunque los orígenes del concepto pueden encontrarse ya en Aristóteles (384-322 AC). Aristóteles creía en la epigénesis: el desarrollo de la forma orgánica del individuo a partir de materia amorfa. Esta controvertida creencia fue el principal argumento en contra de la hipótesis que mantenía que nos desarrollamos a partir de cuerpos minúsculos completamente formados. Incluso hoy día, aún no existe un consenso universal acerca de hasta qué punto estamos preprogramados o modelados por el ambiente. El campo de la epigenética ha surgido como un puente entre las influencias genéticas y ambientales . En el siglo XXI, la definición más comúnmente encontrada del término epigenética es “el estudio de cambios heredables en la función génica que se producen sin un cambio en la secuencia del ADN”. Pero, ¿qué tienen que decir los científicos que investigan dentro de este campo en rápida expansión?


”La epigenética siempre ha sido todas las cosas extrañas y maravillosas que no pueden ser explicadas por la genética.”Denise Barlow (Viena, Austria)


“El ADN no es más que una cinta que almacena información, pero no hay manera de sacar provecho de esta información sin un aparato para su reproducción. La epigenética se interesa por el reproductor de cintas.”Bryan Turner (Birmingham, RU)


“Recurriendo a un símil informático, yo diría que el disco duro es como el ADN, y los programas de software son como el epigenoma. Es posible acceder a cierta información del disco duro con la utilización de los programas del ordenador. Pero existen ciertas áreas protegidas por contraseñas y otras no (abiertas). Yo diría que estamos intentando entender por qué existen contraseñas para ciertas regiones y por qué otras regiones están abiertas.“Jörn Walter (Saarland, Alemania)


“Existen cerca de 2 metros de ADN en el interior de un núcleo de unas pocas micras. Estamos intentando entender los mecanismos que permiten el acceso al ADN dado el minúsculo volumen del núcleo.”Gunter Reuter (Halle, Alemania)


“La gestión de la información dentro del núcleo se traduce en que parte de la información genética se encuentra apiñada dentro del genoma, mientras que, por otro lado, existe información que necesita estar disponible y activa de forma continua, como los llamados genes de mantenimiento (housekeeping), por ejemplo. Por tanto, la epigenética puede compararse a la gestión de los papeles en una casa: no es razonable almacenar en un lugar poco accesible aquello que se va a necesitar muy a menudo, pero los viejos documentos del colegio pueden quedarse guardados en cajas en el trastero.”Peter Becker (Munich, Alemania)


“La diferencia entre genética y epigenética probablemente puede compararse con la diferencia que existe entre escribir y leer un libro. Una vez que el libro ha sido escrito, el texto (los genes o la información almacenada en el ADN) será el mismo en todas las copias que se distribuyan entre los lectores. Sin embargo, cada lector podría interpretar la historia del libro de una forma ligeramente diferente, con sus diferentes emociones y proyecciones que pueden ir cambiando a medida que se desarrollan los capítulos. De una forma muy similar, la epigenética permitiría diferentes interpretaciones de un molde fijo (el libro o código genético) y resultaría en diferentes lecturas, dependiendo de las condiciones variables en las que se interprete el molde.”Thomas Jenuwein (Viena, Austria)


miércoles, 14 de mayo de 2008

Emociones Básicas




En las emociones experimentamos determinadas situaciones, incluyendo tal experiencia una forma de estar el cuerpo: en tensión cuando se trata de agredir o huir, en relajación cuando estamos tristes, es excitación cuando estamos alegres o amamos.. No es que la emoción sea exclusivamente corporal, ni tampoco sólo mental. Es el caso que el aspecto mental y las sensaciones físicas van completamente unidas.


Además todas las emociones son algún tipo de actos, lo que constituye una característica fundamental a la hora de comprenderlas. Tendremos que mirar a su alrededor, ya que al ser actos son actos entre actos, esto es, van dentro de los deseos como medios de llevarlos adelante.


Evidentemente es fácil reconocer que huir de un peligro, golpear a alguien, acariciar, etc. son acciones. Pero qué hacemos cuando, sentados en una silla, nos angustiamos pensando en un problema, o cuando estamos sintiendo amor viendo cómo juega nuestro hijo? La respuesta para estas acciones aparentemente "en el aire" es variada:


a) En unas ocasiones estamos en el momento de la acción en el que estamos planificando y /planificar/ es una parte de lo que hacemos. Así la huida tiene diversos pasos: cuando corremos, cuando buscamos un lugar seguro; pero también un momento de la huida es aquel en el que pensamos a toda velocidad en la necesidad de huir, hacia donde, de qué manera, haciendo un esquema en un papel.


b) O bien se trata de acciones sin desplazamiento como lo sería descansar tumbados en la cama. Así alguien puede preguntar, qué está haciendo fulanito?, y contestamos "está descansando". Notemos que en el lenguaje los verbos suelen cumplir la función de expresar acciones, y que tenemos unos verbos que son dinámicos (extensivos como /pensar/, /fantasear/, /concentrarse/... La emoción es una forma especial, en los verbos flexivos, de realizar dichas acciones. Por ejemplo, odiar pensando consistirá en una forma de agredir mentalmente a alguien, o amar fantaseando un forma de dar y recibir cosas respecto a un personaje de nuestra imaginación.


c) otras veces se trata de los roles pasivos de las acciones. Cuando cuidamos de nuestro hijo y recibimos de él una sonrisa, o vemos que ha hecho un progreso, sentimos el afecto correspondiente a algo que se nos da. Nadie duda que saludar es una acción, pero dentro de esa acción se necesitan dos roles, de agente y de paciente, de manera que cuando alguien nos extiende su mano, que nosotros la acojamos forma parte del saludo (de lo contrario se trataría de un saludo frustrado). De la misma forma, ver que nuestro hijo juega es recibir de él una especie de apretón de manos por el que se nos recompensa de los esfuerzos y expectativas centradas en él.


A menudo la emoción no se ve como una acción porque a diferencia de un saludo, que es una acción corta y sencilla, en un proyecto largo y complejo como pudiera ser el de una vida familiar, los distintos momentos parecen estar aislados, separados entre, sí, tal como si el día de la boda y el día que vemos retozar a nuestro hijo no formaran parte de la misma macro-acción, el proyecto de tener una familia. Es decir, que cuando muchas acciones se juntan para convertirse en un proyecto a largo plazo, es fácil que perdamos de vista el sentido de lo que hacemos de tal forma que estemos sintiendo algo y no sepamos bien porqué.


Un ejemplo de estos deseos complicados en los que nos perdemos puede ser el enamoramiento. Durante muchos años vamos perfilando nuestros gustos, los valores morales, nuestra forma de entender la relación entre hombre y mujer, nuestra manera de pensar. De pronto vemos a una persona, con sus gesto, una forma de ser que creemos adivinar, una serie de futuros momentos que nos gustaría compartir. esto es, esa persona parece "encajar" como candidato para una serie de proyectos que hemos ido construyendo. En el momento del "flechazo" parece que sentimos un amor repentino, sin explicaciones ni razones: pero esa impresión es debida a que nos conocemos poco, a que olvidamos aquellos otros momentos en los que nos hacíamos cábalas sobre el amor, los ideales, los gustos y las expectativas para el futuro. Tampoco es del todo casualidad que la literatura y el cine que más nos ha impresionado nos aprovisionen de fórmulas (oratorias, de gestos, de maneras de seducir, etc.: usamos una semántica amorosa ya prefabricada en años anteriores). Lo podríamos resumir de una manera más simple: si habíamos deseado enamorarnos un dia, cómo es que ese día en el que sucede nos olvidamos de que estamos realizando un deseo que teníamos? Esto es no re-conocerse. Olvidarse de lo que uno mismo ha deseado antes.


Para explicar mejor cómo las emociones son actos entre actos daremos unas reglas generales:


- En las emociones de tipo miedo vivimos un aviso de un peligro que arruinaría un deseo que tenemos (de vivir, gozar de buena salud, tener una excelente imagen personal, caer bien a los demás, etc.).
- En la agresión nos defendemos de un peligro (si somos vendedores, del peligro de quedarnos sin clientes; si somos deportistas, del peligro de perder; del peligro de un ataque, de una ofensa, etc.). La defensa, de tener éxito, logrará liquidar dichos peligros, con lo que podremos llevar a cabo nuestros deseos (ver vendedores que venden, deportistas que triunfan, seguir sanos, tener buena imagen de nosotros mismos, etc,).
- Con el tipo amor, obtenemos las cosas que se dan por generosidad, y que son deseables. Podemos desear realizar nuestra sexualidad, tener el apoyo de un compañero, alguien con quien distraerse, etc. El modo de conseguir este cúmulo de necesidades que se espera que un compañero satisfaga, es conquistando su voluntad de darnos por un intercambio amoroso.


TONO EMOCIONAL


Nuestra vida emocional es mucho más rica de lo que parece a simple vista. La emoción acompaña a todas las acciones, y resulta que siempre estamos haciendo algo, incluso hasta en sueños realizamos cosas en fantasía.


Si fuésemos a estudiar lo que hacemos durante una jornada observaríamos multitud de emociones de poca intensidad (emotividad cotidiana): el miedo insignificante que tuvimos al mirar el reloj por la mañana temiendo llegar tarde al trabajo, el pequeño susto que tuvimos al tropezar con un escalón, la rabia que sentimos cuando la prenda que queríamos ponernos está en la lavadora... y continuando de esta manera podríamos ir coleccionando miles de pequeñas y fútiles emociones diferentes, y todas ellas sin mayor relevancia, que tuvimos a lo largo del día.
Desde luego no es lo más común fijarnos en estas emociones, y con razón, si es que se tienen otros asuntos más importantes en qué pensar. Lo recordamos aquí para señalar a esa vida emocional que late junto a nosotros como una sombra alrededor de todo lo que hacemos.


En verdad sólo pensamos en las emociones cuando:
.- Las estudiamos para conocernos o reflexionar.
.- Algo va mal en ellas (por exceso, injustificación, inconveniencia, olvido, etc.).
.- Aun no siendo problemáticas, simplemente nos relamemos en su contemplación.
.- Las queremos aumentar, exagerándolas; o disminuir, atenuándolas.


El énfasis puesto o no puesto en la emoción como objeto de atención, clarifica un tipo de fenómenos: normalmente nos preocupamos del sentido de las cosas, y no de cómo está nuestro cuerpo mientras actuamos. El cuerpo funciona, cuando prestamos atención a nuestros asuntos, como una especie de vidrio traslúcido a cuyo través miramos.


En la psicosis se da el caso contrario. Por ejemplo, la persona coge algo con la mano y se pone a mirarla como algo ajeno que no controla, olvidándose de porqué la había estirado; por tal razón puede llegar a sacar la conclusión de que "un otro" manipula su miembro sin su voluntad.


En un mismo día hay todo tipo de emociones. Lo que suele interesarnos no es eso, sino cual ha predominado. Es decir, una persona dice que ha tenido "un mal día" o que "está contento" o "enfadado". Lo que en realidad nos expresa es que han abundado sobre todo las angustias, los fracasos, o bien los éxitos -aunque también haya ocurrido de todo. si durante un determinado período de tiempo ha sucedido algún asunto extraordinario, probablemente predomine por encima de las demás emociones ordinarias, borrándolas con su prepotencia (para bien o para mal).


Lo mismo cabe decir para grandes períodos de vida. decimos que nuestra infancia fue feliz, o que la adolescencia problemática o que a partir de la jubilación todo fue de mal en pero. son resúmenes en los que existiendo un menú variado entresacamos lo más frecuente o lo que más nos importa según criterios muy personales.


Esto es, hacemos una estadística de cómo ha ido nuestra vida -hoy, durante una semana, en los últimos tiempos, en toda la vida transcurrida, en éste último rato-. De esta forma deducimos múltiples datos, como por ejemplo que "somos tristes" o "de talante optimista" o que "últimamente estamos muy agresivos".


EMOCIÓN Y CULTURA


Similarmente a como hemos hablado de técnicas corporales, podríamos ahora hacer referencia a las técnicas emocionales. Se supone que las emociones nos sirven para realizar nuestros deseos, pero para ello se requiere el arte de su regulación.


Tal es el caso de aprender lo que es peligroso, lo que es ser cobarde o temerario o cómo podemos defendernos adecuadamente de los diferente tipos de peligros.


Lo que para nuestros antepasados fueron gestas y hazañas para los niños son el ABC de su aprendizaje.


Cuando en tiempos primigenios la vida social de nuestros ancestros será menos complicada, también las emociones eran más elementales. Si nos fijamos en la evolución de un pueblo antiguo como el griego, de cuya influencia cultural somos nosotros herederos directos, observaremos que las primeras regulaciones del afecto se centraban en el valor (dominar el miedo, preferir morir antes que huir del combate).


Los héroes homéricos reflejan bien ésta ética agonal de la aristocracia guerrera. Aquiles es admirado por vengar la muerte de su amigo Patroclo en manos de Paris, pero se le perdona que para demostrar su areté guerrera abandone al ejército aqueo, haciéndo peligrar con ello el resultado de la guerra de Troya.


Habrá que esperar a otro gran poeta, Hesiodo, para que los griegos comiencen a considerar los valores cívicos. Su poema "Los trabajos y los Días" pasa a convertirse en una especie de manual con el que educar a las jóvenes generaciones en la paideia de la diké, del derecho.


Una poetisa como Lesbos, aun siendo mujer en aquella época marcadamente patriarcalista tan poco proclive a admirarlas, gana el corazón del griego aristócrata para el culto por el amor amistoso, más bien entre compañeros de armas o entre maestro y alumno que en las relaciones de matrimonio, que no eran por amor precisamente, como hoy las entendemos.


Si nos trasladamos a los diálogos platónicos, observaremos que están teñidos de discusiones acerca de valores éticos: que si la areté del valor se ha de subordinar a la justicia, se la justicia se subordina al bien social o a la fuerza, etc.


Gran parte de la tradición humanística en relación a temas afectivos proviene de la "Etica de Nicómano" de Aristóteles, en la que hay desarrollada una sofisticada regulación de los afectos del perfecto ciudadano, y en la que se pulen los extremismos que afean el cuerpo y el espíritu del hombre ideal: el nuevo hombre no ha de ser glotón ni mojigato, ha de ser sensible a encerrar en sí mismo todas las facetas humanas procurando que entren en una eudomonia, equilibrio armónico y sublime.


De estas raíces aristotélicas surgirán después otras ramificaciones que tan familiares resultan en nuestros tiempos: la ironía escéptica, el cinismo epicúreo, la paz estoica.


Estas tradiciones griegas son recogidas y reelaboradas a su manera por el cristianismo, y en los márgenes, mientras los cruzados se van a Jerusalén, los trovadores provenzales inventan el amour fins y el amour courtois.


El estallido del renacimiento italiano, que rompe con los moldes rígidos de las estructuras feudales, abre un período de libertad de ser, y con ello inaugura el problema moderno de la personalidad, con sus contradicciones, con su manera de entender la pasión y el pulso vibrante de una rica vida emotiva.


La larga etapa de industrialismo apaga en buen medida esas voces sin amo, domesticando la emoción hasta el sofocamiento victoriano.


Nosotros asistimos a un nuevo renacimiento, al declive de un tipo de sociedad que agoniza y que da lugar, resistiéndose lo que puede (también en el otro renacimiento ardieron largo tiempo las hogueras) a un nuevo tipo de afectividad.


Quizá otro modo de mostrar el desarrollo cultural de la emoción no lo da el mismo desarrollo del niño en sus diversas etapas de aprendizaje.


En la infancia el niño tiene impulsos explosivos: con su berrinches, su intensidad en la búsqueda del placer inmediato, sus crisis de impaciencia y versatilidad, sus reacciones prontas de temor, su facilidad para el llanto... Si bien tiene una vida emocional, no está organizada lo suficiente como para permitirle desenvolverse en el mundo de los adultos en plan de igualdad recíproca, sino por benevolencia complaciente de éstos últimos.


Un adulto que llorase por cualquier fruslería, se impacientase constantemente, tuviese continuas rabietas, etc., no podría conseguir ninguno de sus deseos entre iguales que le exigen reciprocidad.
Esto es lo que viene a suceder en los transtornos afectivos del adulto, y de una manera más atenuada también en la vejez (de ahí proviene la idea de que los ancianos son "como niños").
Un anciano no es un niño (ni tampoco un niño es un hombre primitivo, ni tiene cerebro de reptil como algunos autores sugieren). Es un adulto que tiene sus sentimientos al rojo vivo. Tiene dificultades para alcanzar un equilibrio afectivo. Esta diferencia con el niño plantea un enfoque distinto también a la hora de entender su complicada situación vital (las separaciones y muertes, un pasado que persiste en la memoria de un mundo en parte ya desaparecido, el derrumbe físico, etc.).


Igual que las técnicas corporales son aprendidas por medio de la transmisión cultural, la imitación y la experiencia, así como toda la sutil maquinaria de los afectos puede considerarse como cultural, ideo-lógica.


Esta es la forma en la que hemos llegado a enamorarnos, a odiar la injusticia, a sentirnos culpables al transgredir un deber, o simplemente a temer perdernos un programa interesante de televisión.


No hay escuela oficial para aprender el conocimiento acumulado por los siglos sobre las emociones (aunque hay tendencias de eso en algunos profesionales de preescolar, o en la psicología del crecimiento personal): más bien se deja al azar de cada cual, a las visicitudes de su entorno social y a su voluntad de hacer las cosas como mejor pueda.


El resultado de este panorama es que nos encontramos con personas que tienen sensibilidades muy distintas. Para alguien es peligroso e intolerante que se hable de él, y a otro le resulta indiferente, chistoso o incluso halagador.


En la vida práctica estas diferencias de sensibilidad suscitan muchos conflictos. a alguien le puede parecer, por ejemplo, demasiado duro el tono con el que un compañero le habla, y a su vez, al compañero en cuestión le parece por el contrario que esa persona se lo toma todo demasiado a la tremenda o que es excesivamente suspicaz.


En el terreno social hemos aprendido a duras penas a convivir unos con otros. En las relaciones intaerpersonales existe todavía una gran incomprensión, un aire beligerante y díscolo. Aun nos conocemos poco unos a otros, y no sólo eso, sino que abundan las conductas insolidarias y egoístas, que acabamos pagando entre todos.


Cuando la población tenga una mayor información y regulación sobre los afectos mejorarán las cosas. Pera esta cultura afectiva, de dónde vendrá? No es cierto que cualquier manera de entender el pretender la mayoría, una vida placentera y gozosa. Unas vías resultan mejores que otras. Es una tarea de una civilización superior el descubrirlas.


EMOCIÓN COLECTIVA


En los grupos y masas los individuos por separado participan de sentimientos comunes, lo que potencia esas emociones. Baste recordar algunos fenómenos de masa, como la estampida frente a una hecatombe, el magnetismo con el que un grupito de curiosos atraen como al miel de un panal a los que por ahí pasean, la atmósfera de un miting, para llamar la atención sobre el poder amplificador que puede tener lo colectivo.


Por supuesto, no siempre un grupo participa el unísono de su ambiente afectivo. Hay discordancias, subgrupos rivales o sectores repudiados. De todas formas el hecho de situar al individuo en el marco del grupo proporciona un carácter especial a sus vivencias.


Una explicación simplificada podría ser la siguiente: la mirada de los otros nos saca del anonimato, nos enfrenta con las diferencias o similitudes. Esta conciencia que ilumina nuestra posición nos arrastra a acentuarla, queda resaltada bajo tal luz.


Hay sentimientos que cambian dependiendo de si se dan en una relación dual o grupal. Alguien puede ser moderadamente tímido cuando se habla con él, pero en un grupo puede aturdirse completamente.


Resulta difícil sentirse a gusto en un grupo, porque ello nos obliga a ser nosotros-mismos más que nunca, si no queremos ser borrados o diluir nuestra personalidad en nombre de las necesidades del grupo.


El trabajo de afirmación propia en el grupo es considerable. Exige tener un control multilateral: de las relaciones de los diversos miembros con uno mismo, las que tienen entre sí y las propias del grupo como tal frente al exterior. somos definidos por pertenecer a un grupo o clase, y participamos, estamos implicados de cierta manera con él, amándolo, queriéndolo cambiar, porque nos atemoriza o lo necesitamos.


El modo de participar y pertenecer a los grupos es variable. Una versión la de el criterio de espacio físico compartido (un aula, un lugar de trabajo u ocio). Pero otra posibilidad es que el grupo esté atomizado bajo el punto de vista de la distribución física, aunque no por ello nos sentamos menos "agrupados" formando una clase de personas (es el caso del rol profesional, la edad, sexo, status, aficiones características).


Podríamos hablar de los grupos consolidados como instituciones, en un sentido general. Habría entonces instituciones in situ, localizables espacialmente, y otras transversales, recorriendo o cubriendo toda clase de lugares, como una moda en el vestir hace de acto de presencia en el trabajo, el hogar, el bar.


Las distintas pertenencias institucionales defienden a una persona respecto a otras personas, y ello es un hecho emotivo. Por ejemplo, el pertenecer a la clase de los intelectuales puede crearle un "mal rollo", un rechazo, en los que no lo son, o la hija que es admirada por sus amigos por su precioso mechón verde por su madre es odiada; a una persona pobre le puede avergonzar terriblemente entrar en un hotel de lujo, o un rico morirse de miedo si tiene que ir a una tasca barriobajera.


El macro grupo por excelencia ess la sociedad misma, de la que cada cual tiene algunas representaciones. conviene recordar que el individuo no sólo tiene representaciones de cuerpo propio o particularistas, la mayor parte de su mundo representacional consiste en imágenes colectivas: todas las situaciones de intercambio las poseen. Los conceptos acerca del funcionamiento social influyen en la emotividad, desde el qué dirán, hasta saber cómo conseguir comida, prestigio, diversión, etc.


Tanto es así que gran parte de lo que una persona desea de la vida tiene que ver con ser un miembro aceptado por los demás: ser considerado un adulto útil, apreciado y que funciona como los ideales sociales de su ambiente predican. Todo ello forma parte de lo más hondo de las ansias de una persona, profunda razón de sus alegrías y tristezas, de sus amores, odios y miedos.


Cuando una persona no "está al tanto" o no funciona como se supone, suele ser señalado por el grupo. La forma va desde lo cómico, para el que tropieza, se equivoca, comete torpezas; hasta las formas de violencia más extremas, como el internamiento, expulsión, confinamiento, cuando no la muerte. Zonas considerables de población son apuntadas al margen: jorobados, lisiado, viejos, negros, mendigos, extranjeros....


Por lo general el pasaje de lo que un sujeto desea, y desear que otros deseen algo que uno quiere que deseen, es abismal. Yo puedo desear que alguien a quien sobra trigo tenga ganas de regalármelo, pero ese señor lo que desea es guardárselo, a no ser que le diera algo a cambio. Los deseos de dos personas son difíciles de conciliar, porque son sujetos con igual libertad deseante. si con dos es difícil, con treinta millones todavía más. No es de extrañar que llegar al punto de civilización actual, con todo lo insatisfactorio que pueda parecernos, ha costado, no una negociación amistosa de un ratillo, sino siglos, ríos de sangre y lágrimas. conseguir deseos colectivos no está casi nunca al alcance de nadie en particular, sino del colectivo mismo: los sujetos que forman la sociedad no tienen lo bastante con el tiempo de su propia vida para conseguirlo.


Si el hombre juega a ser Dios, pretendiendo que su sólo deseo "razonable" baste para cambiar las estructuras sociales, se decepciona, se irrita y no entiende porqué los demás no piensan igual que él, arreglándose todo inmediatamente. Paradójicamente quienes le rodean suelen sentirse molestos con una sensación de penosa presión y con la orden de pensar como otra persona, por lo que los deseos de amor universal se convierten fácilmente en pretexto de una guerra de acritudes, reproches, desamor en suma.


Estar junto a los demás es algo que nos compromete más de lo que a menudo estamos dispuestos a reconocer: estamos demasiado implicados en el corazón del ser-así-como-somos con el mundo social. Y es que no sólo lo social nos "rodea" sino que también nos configura.


Los otros, con sus exigencias, su atractivo, nos ponen a prueba. No podemos dedicarnos a dudar, considerar, o a ir a nuestro capricho, sino que se trata de actuar ya, dando alguna respuesta. Tal respuesta es decisiva para los demás, que actuarán en consecuencia. Si callamos nos ignorarán, si protestamos replicarán, etc.


Cuanto mayor es el grupo más difícil nos resulta co-existir, y si no aprendemos a hacerlo es posible que nuestra existencia se empequeñezca y empobrezca en contacto con los demás, cosa que pagamos todos.


.- Ni una sola existencia humana es despreciable. El bienestar de cada individuo en el grupo es necesario para el bienestar del grupo. Podría pensarse que nada sucede si una mayoría está bien y una minoría no (contando que se pertenezca a la mayoría, claro está), pero no es del todo exacto. Un grupo que se corrompe practicando la maraginación de la minoría introduce el diablo en su propia casa. En este punto no está de más que recordemos algunos fenómenos conocidos:
.- En cualquier momento cualquier miembro podrá ser declarado en minoría y repetirse la práctica de exclusión. Como en cierto modo todos son minoría por el hecho de ser en algo diferentes, se instaura un grado de desconfianza en el sistema social.
.- La práctica reiterada de la marginación acaba por excluir a tantos que al final la primitiva mayoría se convierte en una minoría que sojuzga a una mayoría atemorizada.


Los conflictos dentro de un grupo, entre mayorías y minorías, entre subgrupos o de miembros entre sí, han de ser resueltas por el grupo de tal manera que se pueda co-existir en forma de grupo respetando la personalidad de todos, mientras que todos -en su turno- acepten este principio de consenso grupal, ya que pudiera haber una especie de terrorista que impidiera la conciliación de las diferentes posturas del grupo.


El afecto idóneo para la convivencia grupal es el amor, la emoción del intercambio y de la generosidad recíproca. un grupo prospera si hay mucho más amor que agresividad entre sus miembros. Para ello las competencias y los temores han de reconducirse hacia pactos generosos en los que todos cedan para igualmente ganar todos.